viernes, 23 de octubre de 2015

El cuento


El primer tema a abordar será sobre qué es el cuento literario, hay que tomar en cuenta que podemos encontrar varias definiciones de lo que significa, una de ellas es para Seymour Menton, en el prólogo El cuento hispanoamericano: “El cuento es una narración fingida, en todo o en parte, creada por un autor, que se puede leer, en menos de una hora y cuyos elementos contribuyen a producir un solo efecto”[1]. En esta breve explicación podemos identificar las características del cuento literario, que es una narración ficticia, creada por un autor y que produce un solo efecto.

M. Baquero Goyanes, en El cuento español del siglo XIX afirma:

El cuento es un precioso género literario que sirve para expresar un tipo especial de emoción, de signo muy semejante a la poética, pero que no siendo apropiada para ser expuesta poéticamente, encarna en una forma narrativa, próxima a la de la novela, pero diferente de ella en la técnica y en la intención. Se trata pues de un género intermedio entre poesía y novela, apresador del matiz, semipoético, seminovelesco, que solo es expresado en las dimensiones del cuento.[2]

Otra definición que podemos añadir es la que hace Julio Cortázar en su artículo Algunos aspectos del cuento, nuevamente se menciona que el cuento es breve, comparado con la novela que es un desarrollo acumulativo a través de una temporalidad acumulativa, el cuento debe de ser igual que una foto:

Escoger y limitar una imagen o un acontecimiento que sean significativos, que no solamente valgan por sí mismos sino que sean capaces de actuar en el espectador o en el lector como una especie de apertura, de fermento que proyecta la inteligencia y la sensibilidad, hacia algo que va mucho más allá de la anécdota visual o literaria.[3]

A lo que se refiere es a que el cuento concentra una sola impresión que deberá impactar al lector y para poder lograrlo se debe de eliminar los elementos que sean gratuitos, permanentes y decorativos.

Podemos hacer una comparación entre la novela y el cuento literario, ambos tienen la misma estructura, un inicio, un desarrollo y un final, sin embargo en la novela estas tres partes pueden ser más extensas de lo que puede ser el cuento, ya que como sabemos este debe de ser corto. Por lo tanto si en la novela las descripciones pueden llevar páginas, el cuento, por el contrario no, ya que su brevedad no se lo permite y porque hace perder el objetivo principal del mismo.

Lo mismo pasa con los diálogos, su finalidad es dar a conocer la psicología de los personajes en ambos textos narrativos, solo que en el cuento debe estar centrado en el objetivo del cuento, a su trama. Lo que respecta al tratamiento del tiempo, nuevamente en la novela tiene suficientes páginas para disponer de elementos temporales y manejarlos libremente, en el cuento no es así, ya que el tiempo pasa a ser un límite que está determinado por la fuerza, la tensión estética y emocional que produce un buen cuento.

Para precisar mejor lo que es el cuento literario, diremos que es de una narrativa libre, proveniente de una obra creativa y por ende ficticio, el argumento debe estar elaborado estéticamente, es decir, que no necesariamente importa lo que cuenta, sino la forma en que lo cuenta; como este tipo de narración es breve importa el tiempo y el espacio que desarrolla el cuento y debe de contener pocos personajes con un final sorpresivo, inesperado, impactante para el lector y que este se encuentre identificado.

Todo lo anterior es todo referente al cuento literario, lo que quiere decir que debe de haber otro tipo de cuento, el cual es el cuento popular también conocido como tradicional o maravilloso, que por tradición se trasmite oralmente a lo largo del tiempo, se remonta a épocas y pueblos primitivos,  es de un autor desconocido y a partir del siglo XIX comienzan a ser recogidos y editados, por ejemplo por Perrault en el siglo XVII  o las recopilaciones de los hermanos Grimm en el siglo XIX.

D. Juan Valera es sus Estudios críticos sobre la literatura, política y costumbres de nuestros días (Madrid, 1864):

A estas razones que movieron a coleccionar y a publicar en casi todos los países los cuentos vulgares, como los de Alemania por los hermanos Grimm, los polacos por Woysick, los de los montañeses de Escocia por Grant Stewart, los del sul de Irlanda por Crofton Croke, por Souvestre los bretones y así otros muchos vienen a unirse cooperando al estudio de la poesía popular de cada pueblo, el patriotismo que se despertó por las guerras invasoras de Napoleón I y el deseo que muestran desde entonces todas las naciones, de hacer patentes los títulos de su independencia y de reivindicar lo que ahora se llama su autonomía. [4]

Lo que hay que recalcar de lo dicho por Valera, es que esta actividad de recopilar los cuentos provoco el surgimiento de lo que hoy conocemos como  cuento infantil.

Ahora hay que identificar cuáles son las diferencias que hayamos entre el cuento popular y el cuento literario, el primero es:

  1. Una sucesión de episodios.
  2. Los episodios se subordinan al personaje.
  3. Se sitúa en otro tiempo y espacio
  4. Resuelve problemas y conflictos con el castigo del ofensor y la recompensa a la víctima.
  5. Carácter impersonal del lenguaje empleado.
  6. Trasmisión oral.
  7. Autor desconocido.
  8. Prevalece un solo punto de vista narrativo.
  9. Lenguaje popular.
  10. El desenlace de la historia es feliz.

En cuanto al segundo:

  1. Se relata un suceso único.
  2. Un suceso es más importante que el personaje.
  3. Se encuadra en la realidad del autor.
  4. Interroga la realidad y plantea problemas y conflictos.
  5. Carácter personal del lenguaje empleado.
  6. Transmisión escrita.
  7. Autor conocido.
  8. No prevalece un solo punto de vista.
  9. Lenguaje culto.
  10. No siempre el desenlace de la historia es feliz.

Pero para entender mejor estas diferencias hay que tomar en cuenta las aportaciones que hicieron Edgar Allan Poe con La unidad de impresión  y la Técnica del cuento por Anton Ghéjov.  Un fragmento de este texto es:

Un hábil artista literario ha construido un relato. Si es prudente, no habrá elaborado sus pensamientos para ubicarlos incidentes, sino que, después de concebir cuidadosamente cierto efecto único y singular, inventará los incidentes, combinándolos de la manera que mejor lo ayude a lograr el efecto preconcebido. Si su primera frase no tiende ya a la producción de dicho efecto, quiere decir que ya ha fracasado en el primer paso. No debería haber una sola palabra en toda la composición cuya tendencia, directa, o indirecta, no se aplicara al designio preestablecido.[5]

Lo que quiere decir es que la Unidad de impresión es el efecto o excitación que nos provoca el cuento y para que no se pierda, la trama debe de girar en torno a ese efecto que debió de haberse previsto desde un principio; además de que la obra no debe de pasar más de una hora de lectura. La unidad de impresión no es única del cuento la podemos hallar en la novela, aquí la cuestión es que este efecto se pierde a causa de que en ella se requiere una descripción más detallada del ambiente y de los personajes.

Una característica del cuento literario es su final sorpresivo, como ya se abordó, la unidad de impresión debe de ser el efecto que este predeterminado a ser la razón del cuento, es a partir del cual se desarrollara la trama y permitirá el final sorpresivo, porque a fin de cuentas es este el propósito del cuento, causar expectación, excitación y esta característica lograra el objetivo completo y perfecto de la unidad de impresión para un buen cuento.

Ahora en lo que se refiere a la Técnica del cuento por Chéjov, él nos dice:

Escribes un cuento en el que una pareja de jóvenes recién casados se besan durante toda la cena, se duelen sin razón y derraman torrentes de lágrimas. Ni una palabra sensata; puro sentimentalismo. No escribiste para el lector. Escribiste porque disfrutas ese tipo de parloteo. Pero imagínate que tuvieras que describir la cena, cómo comían, cómo era el cocinero, que tan insípido era tu héroe, que tan contento estaba con su negligente felicidad, que tan insípida era tu heroína, qué tan ridículo resulta su amor por ese glotón con una servilleta amarrada al cuello. A todos nos gusta mirar a la gente contenta, es verdad. Pero describirla, describir lo que dijeron y cuántas veces se besaron no resulta suficiente. Se requiere de algo más: libérate de la expresión personal que una plácida felicidad melosa produce en todos nosotros… La subjetividad es algo terrible. Es negativa sobre todo en esto: que deja ver las manos y los pies del autor.[6]

Chéjov señala que la subjetividad es lo peor que alguien puede utilizar a la hora de escribir una descripción, puesto que estará escribiendo algo para satisfacerse a sí mismo olvidando por completo al lector; lo que se debe de hacer es una descripción que sea breve y provoque un solo efecto y así no se pierda la esencia de lo descrito.

Si bien ya sabemos que el cuento está compuesto por un inicio, desarrollo y final, hay que agregar dentro de estos mismos ciertos puntos fundamentales para una mejor comprensión del cuento. El Inicio del cuento comienza con una perspectiva de lo que es la vida cotidiana del o los protagonistas, debe de incluir el contexto del relato, sobre quiénes son el o los personajes y  un atisbo del problema; entre el Desarrollo y el Final se haya el Clímax, esa parte más alta del conflicto en donde ya nada malo le puede pasar al protagonista.

En el Desarrollo se verá alterada su vida cotidiana y encontraremos el problema o conflicto (el conflicto es un enfrentamiento entre dos fuerzas y hay tres tipos, el primero será del hombre contra el destino, ya sea considerado Dios, la vida o la Sociedad, el segundo, del hombre contra el hombre y por último del hombre contra sí mismo) que se solucionara, pero no del todo, en el Final o Cierre, además lo llevara a otro conflicto que lo hará volver  a su realidad.

Estos cuentos que contienen esta estructura son cuentos clásicos, porque su narrativa va de forma ascendente, en el cuento no clásico no contienen esta misma estructura, un claro ejemplo es el cuento de Horacio Quiroga La gallina degollada; su narrativa es in media res, lo que quiere decir que el cuento empieza desde la mitad, lo que sería el desarrollo y por medio de un recurso literario llamado analepsis interrumpe lo que está narrando para explicar hechos del pasado que le darán sentido a la historia.



[1] Onieva Morales, Juan Luis. Introducción a los géneros literarios a través del comentario de textos. p. 197.
[2] Idem
[3] Ibidem, p. 198
[4] Baquero Goyanes, Mariano. ¿Qué es la novela? ¿Qué es el cuento? P. 111.
[5] Allan Poe, Edgar. Teorías del cuento I. p. 17.
[6] Chéjov, Anton. Teoría del cuento I. p. 19.

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